Expertos valoran si las fantasías sexuales logran estimular el deseo

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Todo el mundo tiene fantasías sexuales y aquel que diga que no, con total seguridad está mintiendo. Las fantasías sexuales existen desde siempre, incluso en los prostíbulos de Pompeya en las paredes había figuras que emulaban las diferentes posturas que se podían hacer para que el hombre que entrase en ellas pudiera cumplir su fantasía incluso si no conocía el idioma del lugar. En este artículo te vamos a valorar si tener fantasías sexuales ayuda a estimular más el deseo y el apetito en la cama.

¿Qué son las fantasías sexuales?

Las fantasías sexuales pueden ir desde lo más básico, como por ejemplo el hecho de querer acostarse con una amiga que conoce desde hace muchos años pero que sabe que es algo que no podría ser posible, o practicar algún tipo de postura que ha leído en el Kamasutra, ese libro en el que se pueden encontrar decenas de posiciones sexuales diferentes, alguna de ellas muy complicadas y que llegan a conseguir ver las estrellas o incluso el tener sexo con travestis Madrid en una noche loca de pasión y desenfreno.

Las fantasías sexuales se pueden describir por deseos que queremos cumplir de nuestra sexualidad, apetencias que tenemos y que no tenemos habitualmente al alcance de la mano. Si tienes una pareja estable de varios años y tienes sexo todas las semanas con ella de la misma manera, hacerlo la semana siguiente no va a ser una fantasía, puesto que sabes que es lo que tienes constantemente. Cuando hablamos de esta expresión, por ejemplo, nos referimos a que esa pareja de muchos años se lo monte en la bañera de un hotel, en un lugar público o incluso en la casa de un amigo, pero, sobre todo, si estas acciones se han deseado o se tienen como fantasías.

¿Estimulan el deseo las fantasías sexuales?

Cuando una pareja o persona está cansada de hacer exactamente lo mismo una y otra vez, al final el deseo o la libido baja considerablemente e incluso en algunos casos se puede dejar de funcionar o de apetecerle tener relaciones. Un ejemplo se podría asociar a la comida, si tu comida favorita es la paella, si comes todos los días y en cada comida, tanto en el almuerzo como en la cena paella cocinada expresamente de la misma manera, llegará un momento en el que no te apetezca comer paella, sino que querrás probar algo nuevo. Pues algo muy similar ocurre en el sexo, ya que, al repetirse siempre lo mismo de la misma manera, termina por volverse rutina y la rutina es algo que no gusta a nadie.

Para romper esa rutina el ser humano imagina situaciones que le agradan y que llamamos fantasías sexuales, y que van a conseguir estimular el deseo y también el apetito sexual, porque se sabe que se va a probar algo nuevo, que se va a experimentar con la sexualidad. Como hemos comentado en el apartado anterior, estas fantasías pueden ser muy variadas y cada persona va a tener la suya propia, es decir, a lo mejor para alguien hacerlo en el plato de la ducha es algo que tiene poca motivación y que no le llega a “poner”, sin embargo ese contacto con el agua y ese lugar tan diferente puede estimular al máximo a la otra persona que puede llegar al orgasmo con más rapidez.

En el caso de vivir en pareja, lo ideal es que se puedan cumplir conjuntamente las fantasías sexuales. Hay casos en los que una persona quiere hacer algo diferente con esa persona, como hemos dicho una postura o un lugar diferente, pero la otra persona no siente esa apetencia. Lo ideal seria que se pudiera realizar para complacer y hacerla disfrutar del sexo, de la misma manera que si se quiere una fantasía, la otra persona más adelante ayudar a que sea posible. En el caso de personas que tienen sexo esporádico con personas que acaban de conocer puede ser algo más complicado, pero también mucho más morboso si se le llega a pedir y aceptan.

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